miércoles, 21 de diciembre de 2022

 

GEOLOGÍA DE LA VEGA BAJA. RAFAEL PEDAUYÉ.-

La historia geológica de la Vega Baja presenta grandísimas lagunas, y para su entendimiento se hace necesario incluir los materiales que conforman sus límites.

Al norte las Sierras de Albatera y Crevillente, al este el abanico aluvial del Vinalopó, la Laguna del Hondo y los relieves del Molar, al sur el cordón litoral de dunas de Guardamar y las Sierras del Moncayo y Benejuzar, las lagunas de la Mata y Torrevieja, y por el Oeste cerrando el portillo por el que penetra el Río Segura las Sierras de Hurchillo y Orihuela, a ello hay que sumar la Sierra de Callosa como un islote separado de la de Orihuela por la rambla de Redován.

 


Hace unos 8 millones de años (Mioceno Superior) el Mar Mediterráneo inundaba gran parte de lo que hoy se conoce como la comarca de la Vega Baja. Por lo tanto, el valle fluvial del Bajo Segura se sitúa sobre una antigua cuenca sedimentaria marina. Se estima que la línea de costa se situaba en las inmediaciones de la actual autovía AP-7 Alicante-Cartagena.

A partir de sondeos (investigaciones petrolíferas…) y de estudios geofísicos se conoce que en algunas zonas de la Vega Baja el espesor del relleno de la cuenca (rocas sedimentarias del Mioceno Superior hasta el Cuaternario) puede llegar a los 2000 metros, porque a esa profundidad afloran las rocas carbonatadas del Triásico, similares a las de las sierras de Callosa y Orihuela.

 La Vega Baja del Segura se encuentra situada al sudeste de la provincia de Alicante. Está constituida por una gran llanura a través de la cual discurre el Río Segura. La historia geológica de la Vega Baja ha ocasionado la acumulación masiva de sedimentos relativamente recientes prácticamente sin consolidar y con escasez de cemento, lo que les confiere una importante problemática geotécnica. Entre los problemas más habituales que ocasionan estos suelos cabe destacar la baja capacidad portante de los mismos, el riesgo de licuefacción del terreno ante eventos sísmicos, así como las deformaciones verticales o asientos que sufren al ser cargados (Cuenca et al., 2000). En esta enorme planicie se asientan poblaciones como Orihuela, Catral, Almoradí, Rojales, Cox y Guardamar entre otras. La necesidad de crear vías de comunicación entre estas localidades debido al auge del turismo, sobre todo en las zonas costeras, ha obligado en los últimos diez años a la construcción de nuevos tramos de carretera. Ambos aspectos, problemática geotécnica y demanda de infraestructura, han permitido una importante mejora de los conocimientos del terreno de la Vega Baja del Segura.

 La Cuenca del Bajo Segura (Montenat, 1973) constituye una cuenca neógeno-cuaternaria de la cordillera bética. Queda englobada en el extremo más oriental, en el contacto entre las Zonas Internas y Externas. A través de ella discurre el Río Segura (Fig. 1), que desemboca en el Mar Mediterráneo a través de un estrecho paso situado en las proximidades de la población de Guardamar. El río Segura ha sido periódicamente objeto de desbordamientos durante los intensos periodos de lluvia, lo que ha influido en la formación de determinadas unidades sedimentológicas. Está constituida por materiales cuya edad varía desde el Tortoniense hasta el Holoceno (Soria et al., 1999). Los materiales más antiguos se encuentran deformados y plegados generando un sinforme donde se han acumulado los sedimentos posteriormente. Los más recientes van desde el Pleistoceno superior al Holoceno, y son de origen fluvial, palustre, aluvial y costero dependiendo de su situación en el medio sedimentario de la Vega. Desde el punto de vista estructural, el valle se encuentra limitado por dos estructuras tectónicas importantes, la Falla de Crevillente y la del Bajo Segura.



No hay comentarios.: