DESARRO SOSTENIBLE. Rafael Pedauyé.-
Ahora que todo el mundo tiene en la boca el concepto de desarrollo sostenible, no está demás recordar su autentico significado.
El término desarrollo sostenible aparece por primera vez de forma oficial en 1987 en el Informe Brundtland (Comisión Mundial del Medio Ambiente y Desarrollo, 1987) sobre el futuro del planeta y la relación entre medio ambiente y desarrollo, y se entiende como tal aquel que satisface las necesidades presentes sin poner en peligro la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades. Actualmente existen múltiples interpretaciones del concepto de desarrollo sostenible y coinciden en que, para lograrlo, las medidas a considerar deberán ser económicamente viables, respetar el medio ambiente y ser socialmente equitativas. A pesar de este reconocimiento de la necesidad de una interpretación integrada de estas tres dimensiones, en la práctica es necesario un cambio sustancial del enfoque de las políticas y programas en vigor.
La incompatibilidad entre crecimiento económico y equilibrio ecológico
En el sistema
económico tradicional la incompatibilidad entre crecimiento económico y equilibrio
ecológico es evidente. Existen grandes problemas de degradación ambiental:
contaminación del aire, del suelo y del agua, agotamiento de los recursos
naturales renovables y no renovables, pérdida de diversidad biológica y
deforestación, entre otros.
La relación entre el medio ambiente y la economía se definió de forma explícita en 1992 en el Quinto Programa de Acción Comunitario en materia de Medio Ambiente, cuando consideró que el crecimiento económico es insostenible "si no se tienen en cuenta las consideraciones medio ambientales, no sólo como un factor restrictivo, sino como un incentivo para aumentar la eficacia y la competitividad, sobre todo en el mercado mundial" (Comisión de Comunidades Europeas, 1992).
En los posteriores
Informes y Programas comunitarios aparecen nuevos términos como el de
rendimiento ecológico, que plantea como política de producción utilizar menos
recursos naturales para obtener el mismo nivel de productividad económica o
valor añadido. Se insiste también en los conceptos de producción y consumo
sostenibles, para conseguir el desarrollo sostenible y con ello el equilibrio
entre la economía y la ecología.
Teoría de las tres dimensiones del concepto de desarrollo sostenible
Actualmente no
existe consenso acerca del significado de desarrollo sostenible (existen más de
cien definiciones), ya que tampoco lo hay acerca de qué es lo que debe
sostenerse. Según los autores, el desarrollo sostenible consistirá en:
- sostener los
recursos naturales (Carpenter, 1991);
- sostener los
niveles de consumo (Redclift, 1987);
- lograr la
sostenibilidad de todos los recursos: capital humano, capital físico, recursos
ambientales, recursos agotables (Bojo et al., 1990);
- sostener los niveles de producción (Naredo,
1990). Según este autor, una actividad sostenible es aquella que o bien utiliza
productos renovables o bien, al menos, financia la puesta en marcha de un
proyecto que asegure tanto la producción renovable de un bien substitutivo del
consumido, como la absorción de residuos generados sin daño para los
ecosistemas. La mayoría de las políticas están diseñadas orientadas a cambios
en la producción.
Dimensión económica
La crisis económica
internacional de 1973 puso en duda por un lado, el modelo económico de
crecimiento, que consideraba que la naturaleza ofrecería de forma ilimitada los
recursos físicos (materias primas, energía, agua), y por otro lado, su
compatibilidad con la conservación del medio ambiente. Según Redclift (1996),
"los efectos externos, entre los que destaca el efecto invernadero y la
destrucción de la capa de ozono, no son consecuencia de la escasez, sino de la
imprudencia e insostenibilidad características de los sistemas de
producción".
Se propone incluir
en el cálculo del PIB el coste para el medio ambiente de las actividades
económicas e industriales. En 1990 el Programa de las Naciones Unidas para el
Desarrollo, en su primer Informe sobre Desarrollo Humano, elaboró el Índice de
Desarrollo Humano, que mide el progreso de un país a partir de la esperanza de
vida, el nivel educacional y el ingreso per cápita. Esto supondría el primer
paso para pasar de la noción de Crecimiento, que es lo que mide el PIB, a la de
Desarrollo, un concepto más cualitativo en lo que a calidad de vida se refiere.
También se han
creado los indicadores de desarrollo sostenible, unos indicadores empíricos que
permiten identificar en el mundo real las tendencias de determinados parámetros
para poder así determinar y evaluar si nos estamos acercando hacia el
desarrollo sostenible. En el Informe que la Comisión de Desarrollo Sostenible
de las Naciones Unidas elaboró en 2001 aparecen estos indicadores clasificados
según el nivel en el que pretenden hacer las estimaciones: sociales,
económicos, medioambientales e institucionales (dimensión no analizada
explícitamente en el presente artículo) (Tabla 1).
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SOCIALES |
MEDIOAMBIENTALES |
ECONÓMICOS |
INSTITUCIONALES |
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TEMAS |
Equidad |
Atmósfera |
Estructura
económica |
Sistema institucional |
|
Salud |
Tierra |
Sistema
Institucional |
Capacidad
institucional |
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|
Educación |
Océanos, mares y
costas |
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Alojamiento |
Agua dulce |
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Crimen |
Biodiversidad |
|||
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Población |
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Dimensión social
Según Redclift
(1996), "la gestión y los conflictos ambientales están relacionados con
dos procesos: la forma en que las personas dominan la naturaleza y la
dominación ejercida por algunas personas sobre otras". La dominación que
ejercen los seres humanos sobre el medio ambiente, es algo muy evidente. En
cuanto al poder que ejercen los países desarrollados sobre los países en vías
de desarrollo debido a las exportaciones de recursos naturales, existe por
parte de los primeros sobre los segundos lo que se conoce como deuda ecológica,
ya que si no se consideran las externalidades ni los costos sociales, los
precios que pagan los países desarrollados no reflejan el valor real del
recurso y su extracción. Además, si se aplica la valoración ambiental en
términos de costos y beneficios, es decir, cuantificar la disposición a pagar
por la mejora de la calidad ambiental, la diferencia entre países es enorme, ya
que "el sustento básico en los países subdesarrollados requiere el
sacrifico de la calidad ambiental a favor de la ganancia económica a corto
plazo"
En esta dimensión social está además implícito el concepto de equidad. Existen tres tipos de equidad. El primer tipo es la equidad intergeneracional propuesta en la propia definición de desarrollo sostenible del Informe Brundtland. Esto supone considerar en los costes de desarrollo económico presente la demanda de generaciones futuras. El segundo tipo es la equidad intrageneracional, e implica el incluir a los grupos hasta ahora más desfavorecidos (por ejemplo mujeres y discapacitados) en la toma de decisiones que afecten a lo ecológico, a lo social y a lo económico. El tercer tipo es la equidad entre países, siendo necesario el cambiar los abusos de poder por parte de los países desarrollados sobre los que están en vías de desarrollo. Este Informe comenta el satisfacer las necesidades esenciales de las personas, y esto supone dar más importancia a los desfavorecidos que la que han tenido hasta el momento.
Las sostenibilidad
en términos ecológicos supone que la economía sea circular, que se produzca un
cierre de los ciclos, tratando de imitar a la naturaleza. Es decir, hay que
diseñar sistemas productivos que sean capaces de utilizar únicamente recursos y
energías renovables, y no producir residuos, ya que éstos vuelven a la
naturaleza (compost, por ejemplo) o se convierten en input de otro producto
manufacturado.
En el Sexto
Programa Marco Comunitario se cita por primera vez el término Política de
Productos Integrada, y según se analiza en el Libro Verde sobre Política de
Productos Integrada que elaboró la Comisión de las Comunidades Europeas en
2001, tiene como objetivo reducir los efectos ambientales de los productos
durante su ciclo de vida. Se considera el ciclo vital del producto completo,
desde su extracción hasta la gestión final del residuo cuando su vida termina.
Esta política se centra en las tres etapas que condicionan el impacto ambiental
del ciclo de vida de los productos. Por un lado la aplicación del principio de
"quien contamina paga" a la hora de fijar los precios, para que el
productor asuma su responsabilidad integrando en los precios el coste
ecológico. Por otro lado la elección informada del consumidor mediante el
etiquetado. Y por último el diseño ecológico del producto. Para realizar este
tipo de diseño, se consideran adecuadas las herramientas Inventarios del Ciclo
de Vida (ICV) y el Análisis del Ciclo de Vida (ACV). Esta última se comenzó a
utilizar en la década de los 70, e identifica, cuantifica y caracteriza los
diferentes impactos ambientales basándose en un inventario de flujos entrantes
y salientes del sistema, calculando los requerimientos energéticos y de
materiales y las emisiones producidas.
"Lo que hizo
que el movimiento global por el desarrollo sostenible fuera diferente de otros
esfuerzos medioambientales que lo precedieron fue el reconocimiento de la interrelación
entre los elementos críticos del desarrollo económico, de la política social y
de la protección medioambiental" (Cooper, 1999). La interpretación
integrada de estas tres dimensiones supone considerar el sistema económico
dentro de los sistemas naturales, y no por encima de ellos, es decir, aplicar
una interpretación global y no unidimensional. Todos los agentes sociales, que
tratarán de lograr la sostenibilidad a largo plazo, y el propio sistema
natural, establecerán los límites del sistema medioambiental, como por ejemplo
el del consumo máximo posible de recursos naturales. Es después cuando aparecen
los instrumentos económicos, no como determinantes, sino como un camino para
lograr la solución más eficiente. En la búsqueda de un desarrollo sostenible
global, a la hora de tomar decisiones, habrá que considerar también reducir las
diferencias sociales entre seres humanos, para acabar con las actuales
desigualdades e inequidades, tanto dentro de cada país como entre países.
Conclusiones
Aunque se reconoce que el desarrollo económico y social y la protección medioambiental son componentes interdependientes del desarrollo sostenible, y que se ha avanzado en determinados aspectos como la utilización de herramientas de análisis e instrumentos tales como los indicadores de desarrollo, en la práctica, y como refleja el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente de 1997 "el progreso hacia un futuro global sostenible es demasiado lento. Falta un sentido de urgencia, nacional e internacional, y los fondos y la voluntad política son insuficientes". Es necesario un cambio de enfoque respecto a las políticas y programas actualmente en vigor, porque "existe la necesidad de reconocer el concepto de desarrollo sostenible como alternativa a la visión establecida, y no como modificación de la misma"(Redclift, 1996) Es decir, la sostenibilidad no es un objetivo factible si lo que se pretende es adaptar los modelos de desarrollo económico actuales. Habrá que promover nuevos planteamientos en cuanto a la gestión de recursos, el papel de mercado, las políticas institucionales, sociales, económicas y medioambientales.
Referencias
Comisión de las Comunidades Europeas. 1992. Quinto Programa de la Unión Europea en materia de medio ambiente. Hacia un desarrollo sostenible. Bruselas.
Comisión de las Comunidades Europeas. 2001. Sexto Programa de Acción de la Comunidad Europea en materia de medio ambiente. Bruselas.
Comisión de las Comunidades Europeas. 2001. Libro Verde sobre Política Integrada del Producto. Bruselas.

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